miércoles, 10 de junio de 2009

el consejero

Una mañana como todas las mañanas, me alcé de la cama para como todas las mañanas orinar. Mientras lavaba mis manos noté algo raro en mi cuello. Intenté reventar lo que a mi entender, era un grano de acné… pero, por más que intente, no conseguí más que herirme la piel. Y al cabo de unos minutos deje de intentarlo, pues empezaba a hacerse para ir al colegio, y por que francamente me estaba doliendo bastante aquel enfrentamiento.
Recuerdo que al caminar por la calle no me dolía, pero sin embargo no podía dejar de sentirlo; estaba ahí, casi sentía que se movía. Intente disimular aquel molesto grano, estirando el cuello de mi camisa; en cierta forma esto hizo que me viera mejor, pues como nunca las chicas me sonreían…pero ahora que lo pienso, tal vez era a él a quien le sonreían.
Sentado en el mismo maldito banco de siempre, ese día las cosas parecían cambiar aquella mañana, pues esta vez al igual que en la calle, podía sentir como algunas compañeras me miraban de forma distinta.
Pero de pronto, todo pareció volver a la normalidad de mi triste vida. El profesor colocó frente a mí, el examen más difícil que jamás allá visto, en mi nerviosismo y preocupación por mi declarada ignorancia, no hice más que mirar al techo como buscando alguna salvación. Así empecé a repasar y repasar el examen, buscando alguna clave salvadora, o simplemente alguna clave oculta, solo para terminar comprobando que no existía. Pero súbitamente nació en mi oído, primero suave e indescifrable, pero pronto clara y fuerte, una mágica voz. Nadie parecía escuchar a parte de mí, y esto fue lo mejor; 24, 32, 121 etc, repetía la voz. Aún sin entender, el ¿Por qué? de la voz, comencé a contestar según esta me decía.
Una vez ya en casa recordé mi interrumpida lucha, esta vez aquella molestia debería estar madura, y yo tan solo presionando suavemente mis dedos, obtendría mi victoria. Paso que cuando puse mis dedos amenazando aquella horrible e incomoda protuberancia, una voz dijo: ¡alto! Obviamente mire para todos lados, busque por toda la casa a quien me había detenido. La voz volvió-no busques en otras partes, busca un espejo…y mira en tu cuello- después de todo le había hecho caso en todo un examen, por que no seguir aquella simple instrucción. Una vez frente al espejo descubrí bien mi cuello. Aquella protuberancia parecía moverse –sí, soy yo, también fui el que te ayudo a responder en el examen…acaso matarías a alguien tan útil- Por largo rato el grano expuso razones para que yo le permitiese quedarse en mi cuello. Después de pensarlo muy bien, llegue a la conclusión de que el grano tenia razón…ahora después de lo ocurrido, solo podría decir que el grano era demasiado elocuente. Por otra parte, por que decirle que no, hasta ahora sigue siendo lo mas emocionante que ha pasado en mi vida.
Ponte esa camisa, con ese pantalón…dile que esos aros nuevos, se le ven hermosos…la capital de Brasil es Brasilia… ¡vamos dale el bezo ahora!, lo desea…acaríciala ahora, te desea…Fueron tantos los buenos consejos que el grano me dio… que la verdad, comencé a considerarlo mi amigo…tristemente, mi único amigo. Por cierto le di hasta un nombre, lo bautice como Anito, la confianza fue tal, que cuando este me pidió que le dejara controlar al menos una mano…aunque en principio me negué, luego de escuchar sus justificaciones, no dude en permitírselo.
Tras un tiempo, pude aceptar que Anito ganara los partidos de ping-pong; también podía soportar que su mano me ganara en las pulsadas; pero lo que no pude soportar, fue cuando mi novia hizo alusión, a que una de mis manos era sencillamente mágica, y la otra, solo torpe; lamentablemente la mía era la torpe. Desde aquel momento ya no pude soportar a aquel maldito usurpador.
¡Te matare!, ¡ya no te soporto!, ¡maldito grano poseído por el demonio! ¡Grano… de malas intenciones! Si bien el desgraciado se rió a carcajadas, de cuanta amenaza hice, este sabia muy bien que estaba decidido.
Así que me miró, e intento hacer lo que siempre hacia, darme buenos argumentos- Se te olvidaba que controlo una mano… a caso piensas que te voy a dejar matarme- el muy maldito, me maldecía mientras se estiraba para causarme dolor.
Era el momento…Mientras uno intentaba reventar al otro, otro intentaba noquear al uno, forcejeamos largo rato, hasta que tristemente la lucha quedo definida a su favor; que puedo decir, Anito era más fuerte.
Pero cuando Anito se jactaba de su vitoria, en un momento de distracción contraataque, y en un certero apretón me deshice de él. Sobre el mismo espejo, en que un día lo conocí, lo veía morir.
Todo volvió a la normalidad… Ahora nadie me mira, no tengo novia y he vuelto a fallar en los exámenes. He comprobado que lo único valioso que ha nacido de mi, ha sido él. Ahora se que ese día la victoria debió haber sido suya, ahora he vuelto a ser yo, el que a nadie le importaba. Como quisiera volver atrás.
…Ayer ha pasado algo fascinante, caminando por la calle mi mano, se lanzo involuntaria a los glúteos de una señora, y solo yo, pude oír risa…

1 comentario:

  1. el tipo tiene serios problemas mentales, aunque al final lo comprendi... a veces mis manos hacen cosas que no pienso.

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