sábado, 1 de agosto de 2009

la princesa con bigotes y el chancho con alas.

Erase una vez en un reino no muy lejano, pero no muy visitable, una princesa con bigotes. Como en aquellos, tiempos muchos reinos más importantes habían tomado la costumbre de resguardar a sus princesas con dragones, el acceder a unos de estos se había hecho difícil, y el reino de Rasca no siendo particularmente poderoso, tuvo que conformarse con un chancho volador. Rasca era tan pobre, que la princesa debía cocinarse, lavar, asear, etc. y hasta encargarse de los cuidados de su propio guardián.
Al ser un cerdo alado, este increíble ser cuenta con habilidades distintas a las de un dragón. Tal vez, no tan nobles como lanzar fuego pero igualmente efectivas, pues de su trasero salen gases venenosos que a más de un príncipe ha ahuyentado, y a otros los ha condenado a vagar por la eternidad sin nariz y con una mirada estrambótica.
En cuanto a la princesa con bigotes. Que he de poder decir, bonita, bonita no era, que fuera heredera de un reino muy poderoso… mmm no; que su nombre inspirara los más bellos poemas de las más grandes gestas de valentía, de sagaces hombres de amor… no, pues su nombre era Mela, y como podrás imaginar Mela Rasca no es particularmente un nombre poético. Aquella poco agraciada princesa del mostacho, cultivaba una gran huerta en alguna de las torres más altas del castillo, con ella alimentaba a su rollizo y mal oliente guardia. Pues por mucho que fuera un cerdo horrible, ese cerdo la cuidaba. Así era que todos los días ella cocinaba para la bestia y la bestia devoraba cuanto recibía, tal vez por que simplemente era una bestia, o por que valoraba esa demostración.
Al pasar el tiempo, no digamos que las gracias de la princesa Mela fueron en aumento, pues solo sus bigotes se mantenían firmes. Sintiendo que tal vez el tiempo se le iría en esperar, empezó a coquetearle a cualquier príncipe pasante, que alcanzase a ver por su ventana. Si bien muchos siguieron su camino ignorándola, y uno que otro hizo algún gesto de arcada, más de alguno lo intento, porque para que estamos con cosas, Mela aún tenia lo suyo.
De los cinco príncipes que lo intentaron, dos murieron atrapados por las nubes de gases de aquel chancho con volador… que a todo esto se llamaba Pancracio el chancho con alas. El tercero murió aplastado por las posaderas de pancracio, el cuarto si bien evito a Pancracio y llego hasta aquella bella habitación con cortinas de bordados de oro, al ver cara a cara a Mela, este se arrepintió de liberarla y se fue. El quinto tomo a Mela como quien dice, como si fuera un saco, y se la llevo a su casa… digo reino.
El príncipe se llamaba David Muyforte, hombre apuesto y valiente. Apenas aquellos amantes llegaron al pueblo más cercano, se unieron en sagrado matrimonio. Así Mela Rasca, paso a llamarse legalmente Mela Rasca Muyforte. Tal vez Mela pensó en tener una vida de princesa, en donde doncellas la cuidaran y mimaran, pero no. Junto a Muyforte solo conoció un nuevo lugar donde vivir encerrada, y peor aún un lugar donde nadie agradecía lo que hacia.
Final A
Pancracio por su parte, al perder su princesa, dejo de cuidar a otros seres, y dejo de ser cuidado por otros, así que tuvo que empezar a cuidarse por si mismo. Al poco tiempo, adelgazo, perdió sus alas y empezó a caminar en dos patas.
Final B
En cuanto a Pancracio, ¡pobre cerdo! Cayo en depresión, pues ya no podía degustar de las ricas comidas de Mela. Con tristeza recordaba esas largas tardes con su princesa, en las cuales ella le tiraba comida sin parar. El chancho pensaba en su soledad ¿me habrá odiado? No, no lo creo, ella sabia que era solo mi trabajo, que no los podía dejar pasar. Como sea, aún me queda un mes de contrato. Al poco tiempo Pancracio adelgazo notablemente, tanto que le daba pena a quien lo viese.
Pronto Mela empezó a extrañar su antiguo cautiverio. Se decía a si misma, al menos aquel chancho se comía con gusto lo que cocinaba. La situación con Muyforte llego a su fin cuando este trajo una nueva princesa a la casa. Hermosa y joven la había rescatado de un dragón ¡la gota que derramo el baso!
¿Cómo volver así como si nada a su prisión? Entonces la princesa tuvo una idea genial, idea que saco de shrek, no Shrek II. Llamo al 0700hada y pidió una formula mágica de amor. Pues hace mucho tiempo que ella había entendido los sentimientos del chancho, pero era un chancho, y una princesa no se casa con un chancho. Si bien la princesa quería hermosos y felices por siempre, esta formula era bastante cara, y se tuvo que conformar con “los pequeños detalles se hacen de otro tipo de belleza”.
Para no correr riego, Mela introdujo la formula en la comida, y ambos cambiaron. Ni ella se trasformo en chancho, y ni pancracio en príncipe. Pero, como que tomo forma de humano, además se le cayeron las alas, ¡ha! Y le salió bigote. En cuanto a la princesa, no le salieron alas, ni nada, solo su nariz se levanto un poco, pero un poco nada más.
Al poco tiempo se casaron, y legalmente Mela paso a llamarse Mela Rasca El chancho con alas.
Y vivieron felices por siempre. Bueno, al menos así era hasta ayer.