El tren avanzó, implacable y monótono como siempre. Las luces del paisaje, pasaron como pequeñas luciérnagas errantes. Un pequeño cuerpo, se aterra al escuchar la bocina, de una luz lejana, y sin más, se aferra de los rieles. Un maquinista empieza ha cansarse de jalar la bocina, mientras sus pensamientos le terminan por superan…
El cien por ciento de los hombres, sueña que le paguen sin trabajar…el 90% de los padres, anhelan ver crecer a sus hijos…los maquinistas, son el gremio que jubila más joven…también son unos de los que más van al psicólogo…no es la primera niña…puede ser la última…o simplemente una más…el humano promedio, tarda en reaccionar al menos un segundo…un tren cargado, necesita para detenerse al menos un km…
Presiono suavemente el acelerador, buscando acabar pronto. Cerró los ojos y agacho la cabeza, así en la sesión del jueves, no tuviese que recordar su rostro.
El momento paso en silencio, el tren continúo con su pesado andar. El maquinista, no detuvo el tren, pues la experiencia que le daba haberse bajado veinticuatro veces, le imponía que era una perdida de tiempo…lo mejor era cumplir el itinerario.
martes, 12 de mayo de 2009
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